Noticia 15 Jun 2026 Mas articulos de @jansgreen

“Lo que Dios no olvidó: Manasés, los dispersos de Israel y los milagros de Jesus en nuestros días”

Jesús sigue haciendo milagros hoy. No solo milagros personales de sanidad, provisión o restauración familiar, sino también milagros históricos: preserva pueblos, despierta memorias antiguas, reúne lo que parecía perdido y confirma que Dios no olvida sus p

Por jansgreen

israel.png

Uno de los enfoques más poderosos de esta historia no es solamente que una comunidad asociada con la tribu de Manasés esté regresando a Israel, sino que Dios ha usado instrumentos inesperados para traer a la luz una memoria que parecía escondida por siglos.

Desde una perspectiva cristiana, esto nos lleva a contemplar una verdad profunda: Jesús sigue haciendo milagros. Él no dejó de obrar después de su resurrección y ascensión. Su poder no quedó limitado a los días de Galilea, Judea o Jerusalén. Él sigue obrando en la historia, en las naciones, en las familias, en los pueblos olvidados y en los corazones que conservan una memoria de Dios.

infaithcore blog 2.png

Durante siglos, los Bnei Menashe vivieron lejos de la tierra de Israel. Según su tradición, conservaron elementos de una identidad antigua: memoria de un origen israelita, prácticas religiosas relacionadas con la Biblia y el anhelo de volver a Sión. Pero lo extraordinario es que, en el proceso moderno de redescubrimiento, cristianos evangelistas y misioneros tuvieron un papel importante al entrar en contacto con estas comunidades y ayudar a visibilizar sus tradiciones.

Aquí encontramos un contraste teológico hermoso: el Mesías de Israel, Jesús, utiliza a creyentes cristianos para llamar la atención sobre hijos dispersos de Israel. Esto no debe leerse como casualidad, sino como una señal de la soberanía de Dios. El Dios que prometió reunir a Israel puede usar caminos inesperados para hacerlo. Puede usar profetas, reyes, pastores, misioneros, investigadores, rabinos, gobiernos, familias y comunidades sencillas.

La Escritura declara:

“No temas, porque yo estoy contigo; del oriente traeré tu generación, y del occidente te recogeré.”
Isaías 43:5

Los Bnei Menashe vienen precisamente del oriente. Su historia nos recuerda que Dios no pierde direcciones, no pierde nombres, no pierde tribus y no pierde promesas. Lo que para los hombres parece olvidado, para Dios sigue estando escrito.

Jesús dijo:

“También tengo otras ovejas que no son de este redil; aquellas también debo traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor.”
Juan 10:16

Aunque este texto se aplica principalmente a la inclusión de los gentiles en el plan redentor, también revela el corazón pastoral de Cristo: Él trae a los que están lejos. Él llama a los que parecían fuera del redil. Él reúne lo que estaba disperso.

Por eso, el retorno de comunidades como los Bnei Menashe puede ser visto por el creyente como una ilustración histórica de una verdad espiritual mayor: Cristo sigue reuniendo. Cristo sigue llamando. Cristo sigue restaurando.

infaithcore.png

No debemos caer en sensacionalismo ni afirmar más de lo que la evidencia permite. Pero tampoco debemos cerrar los ojos ante la forma en que Dios trabaja en la historia. Si durante generaciones una comunidad conservó una memoria de Israel, y luego Dios permitió que esa memoria fuera despertada, documentada, examinada y encaminada hacia el retorno, entonces el creyente tiene razón para adorar.

El milagro no es solamente geográfico. No es solo que personas viajen de India a Israel. El milagro es que la memoria haya sobrevivido. El milagro es que el deseo de Sión no haya muerto. El milagro es que Dios pueda usar a cristianos para señalar a Israel, y a Israel para recordar al mundo que sus promesas siguen vivas.

En esto vemos una poderosa lección para la iglesia: el evangelio no nos desconecta de Israel; nos ayuda a entender mejor la fidelidad del Dios de Israel. Jesús no es un Mesías desconectado de las promesas antiguas. Él es el cumplimiento vivo de ellas. Él es la raíz y el renuevo, el hijo de David, el León de la tribu de Judá, el Buen Pastor que busca y reúne.

infaithcore jansgreen.png

Si Jesús pudo transformar pescadores en apóstoles, perseguidores en predicadores y gentiles en hijos de Dios, también puede usar evangelistas cristianos para alumbrar la historia de una tribu olvidada. Él sigue haciendo milagros.

Y si Él preservó una memoria por siglos, también puede preservar la fe de una familia.
Si Él reunió a dispersos de tierras lejanas, también puede reunir a una iglesia dividida.
Si Él guardó identidad en medio del exilio, también puede guardar tu llamado en medio de la prueba.
Si Él sigue obrando en Israel, también sigue obrando en su iglesia.

La historia de los Bnei Menashe no debe llevarnos al orgullo religioso, sino a la adoración. No debe llevarnos a la especulación, sino a la fidelidad. No debe llevarnos a discutir fechas, sino a reconocer que el Señor de la historia sigue gobernando.

Yeshúa sigue vivo.
Yeshúa sigue llamando.
Jesús sigue reuniendo.
Jesús sigue haciendo milagros.

Y uno de esos milagros puede verse cuando lo que parecía perdido comienza a regresar a casa.